Éxito económico israelí: El ‘modelo Israel’ derrota al de Dubai

¿Sabía usted que en el NASDAQ hay más empresas israelíes que compañías chinas, europeas e indias juntas?

Yo tampoco.

Israel suele ser citado como un modelo de muchas cosas. Por sus partidarios, por un modelo que debemos imitar. Por sus detractores, por un modelo que evitar a cualquier precio. Pero siempre en cuestiones políticas y de seguridad. Lo menos que se hablaba de Israel era como modelo económico, y menos aún como modelo de política energética. Ahora, por primera vez, el Estado judío está empezando a recibir alabanzas en ese sentido.

Los autores del cambio son Dan Senor y Saul Singer, que han escrito Start-Up Nation. Es un libro que, para Jeffrey Goldberg, de la revista ‘The Atlantic Monthly’, “ha logrado lo imposible: examinar a Israel desde otro punto de vista diferente al conflicto con los árabes”.

Curiosamente, uno de los ejes de Start-Up Nation es que el éxito económico israelí procede de sus Fuerzas Armadas, en las que hay pocos mandos. En otras palabras: cuantos menos jefes, mejor, porque los jefes dan órdenes y tienen ‘ideas brillantes’ sólo para justificar su existencia. Otro elemento es el esfuerzo israelí en la independencia energética, plasmado en su objetivo de tener el año que viene una red nacional de medio millón de puntos de recarga para baterías de coches eléctricos.

Ahora, Senor le ha dado una vuelta de tuerca al ‘modelo israelí’ al contraponerlo al ‘modelo de Dubai’. Dubai, como todos sabemos, era la joya económica de Oriente Medio, hasta hace dos semanas. El lunes, en las jornadas ‘The World in 2010′, organizadas por ‘The Economist’, Senor aprovechó para lanzar las típicas soflamas alarmistas proisraelíes que llevamos escuchando desde hace un lustro y que nunca se materializan (”en 2010 alguien, Estados Unidos o Israel, atacará Irán”). Eso es muy viejo. Pero, a cambio, trazó una provocadora e interesante comparación entre Israel y Dubai.

Para Senor, el modelo económico de Dubai se basa en la teoría de los ‘economic clusters’ del gurú del management de Harvard Michael Porter. La clave de esa teoría es que un país o una región debe centrarse en áreas en las que tiene ventajas comparativas y construir su economía sobre eso. En mi ignorancia, es una teoría que a mí siempre me ha parecido un calco sofisticado de David Ricardo y su eterno ejemplo del vino portugués y el textil británico. Pero no es menos cierto que en mi humilde opinión, Nassim Nicholas Taleb y su best seller ‘The Black Swan’ no son más que una explicación, lo más pretenciosa posible, de la regla del 80—20 de Juran y del Principio de Pareto.

(Y a fin de cuentas ahí están Taleb y Porter hechos unos millonarios gracias a sus refritos de teorías formuladas por otros, mientras un servidor está aquí escribiendo en el salón de casa en Logan Circle en vez de en una mansión en Lamu, en Kenia, que es donde debería estar ahora si existiera justicia en este mundo. Así que supongo que son ellos, no yo, quienes tienen razón).

Volvamos a Senor. En su opinión, Dubai “ha fracasado completamente” en la creación de esos ‘clusters’. La economía de ese país carece “de dinamismo y de nuevas ideas”, básicamente porque “no hay cultura de la innovación ni de la exploración, lo que demanda: 1) Tolerancia al riesgo; y 2) Autocrítica”. Ambos factores, según Senor, “limitan la atracción de talento”.

Israel, según Senor, tiene ambas cosas. Y el mercado le da la razón. Un ejemplo es la cifra de empresas israelíes en el NASDAQ. Otro, que en 2008 Israel atrajo 2,5 veces más ‘capital riesgo’ (entendido como ‘venture capital’, no como ‘private equity’, aunque en España utilizamos esa expresión para referirnos indistintamente a ambas) per cápita (es decir, por habitante) que EEUU, y 30 veces más que Europa.

Todo esto pasó en medio de una crisis económica mundial. Y, para los amigos de las conspiraciones, déjenme decirles que, por muchos judíos que haya en Wall Street, estoy seguro de que no invertirían ni un dólar en ‘capital riesgo’ en Israel si no estuvieran convencidos de que van a obtener retornos.

Israel fue durante mucho tiempo un enigma para algunos economistas, porque el éxito económico de los hebreos en Occidente no era replicado en el estado judío, donde había propensión a la hiperinflación y, quitando el sector agrícola y el de Defensa (este último, favorecido por las transferencias tecnológicas de EEUU), la economía era poco competitiva. Ahora parece que eso ha pasado a la Historia.

Así que en un momento de crisis financiera y energética, Israel puede convertirse en el modelo que Dubai quiso, y no pudo, ser.

Autor: Pablo Pardo
09/12/09 – El País

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