La ruta del vino

El viaje hacia las reservas de vino no defraudará ya que, a cada paso, como con la historia, es posible tropezar con parte de la historia del vino. Llevan ahora los judíos pocos años cultivando pero, en esas tierras, hay vestigios de una cultura vitivinícola que se remonta a miles. Génesis se refiere que, cuando Noe salió del Arca plantó una vid. La arqueología encontró lugares donde se prensaban las uvas. Hay decenas de restos de este tipo, así como motivos vitivinícolas en pinturas y mosaicos. En el Antiguo Testamento se menciona al vino en 141 ocasiones. Los judíos fueron menos licenciosos con el vino que los etruscos y los griegos. Y mantienen la tradición kosher, que impone una serie de condiciones para poder vendimiar: deben ser autorizados por el rabino; las nuevas vides no pueden ser usadas para producción hasta el cuarto año de ser plantadas; al séptimo año hay que dejar uno sin cultivar, y parte de los beneficios de la cosecha son destinados a beneficencia. Ya no son los antiguos «kosher» dulzones, cuyo método de elaboración venía impuesto por los rabinos. Ahora esos mismos «kosher» son equilibrados, quizás altos en graduación alcohólica, pero bien cuidados, señal de que se son unos caldos que están mejorando de manera ostensible. Son buenos los producidos por las bodegas de los Altos del Golán, cerca de las cumbres nevadas del monte Hermon, próximo a Líbano y Siria. Cultivan 17 variedades distintas en un suelo volcánico de clima frío en el que tienen riego por goteo y disponibilidad de agua todo el año, con microclimas que abarcan desde el de Burdeos hasta el de Alsacia o desde el de Monterrey (California) al de Oregón. No todos los vinos judíos son «kosher». Carmel es la bodega más grande de Israel. Produce más de 30 vinos diferentes. Muchos están en el Golán que exporta a Europa, América y Australia. El Yarden Katzrin Chadornnay es muy suave y el Cabernet se incluyó en la lista de los cien mejores del mundo, y un «vino helado» muy preciado en los postres. Y caldos de mucha altura, como el Rom, cultivado a 1.100 metros de altitud. En total 600 hectáreas de viñas que se extienden en altitudes que van desde los 366 a los 1.300 metros sobre el nivel del mar. El Golán es la zona vitivinícola mejor de Israel, pero también hay buenas cepas en Galilea, y algunos excelentes de las montañas de Jerusalén, entre ellos los de las bodegas Flam, muy atractivos en color y logrados en sabor. Carmel tiene el 40 por ciento de producción nacional total, aplica métodos importados de Francia, Australia y California. El resultado es aparente y eso hace que se vendan en Nueva York y hasta en París, donde se desarrolló cierta afición a los vinos israelíes. atractivos para el turista. – Recomendaciones. Las bodegas Carmel, en Samaria, y Golan Height, en los altos del Golán, son una visita obligada para «enomaniacos».

Una respuesta to “La ruta del vino”

  1. LUIS ELBAUM Says:

    Es la cancíon mas representativo en el mundo judio y no judios

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