Los judíos de Libia: una extensa y rica historia

 

 

Los primeros judíos llegaron a Libia en el siglo III a.e.c., cuando la región de Cirene (hoy Cirenaica) fue colonizada por los griegos. Siglos más tarde, el emperador romano Augusto otorgó a la comunidad judía ciertos privilegios.

 

Sin embargo, durante la revuelta de Judea contra Roma del año 73, los judíos de Cirene también se rebelaron, siendo violentamente reprimidos por los romanos. En el año 115 se produjo otra insurrección judía en Cirene, Egipto y Chipre. Entre los líderes libios de esa época destacó Jasón de Cirene, a quien se atribuye el Segundo Libro de los Macabeos.

 

El Islam conquistó Cirenaica y Tripolitania en el siglo VII, y los judíos y cristianos se vieron sujetos a la condición de dhimmis (tolerados), pero con limitaciones en su vida económica y social. En 1551 la zona pasó a manos del Imperio Otomano; el rabino Shimon ibn Lavi, de origen marroquí, revivió espiritualmente la comunidad.

 

A partir de 1835 comenzaron a suprimirse las medidas discriminatorias, lo que redundó en un mejoramiento de las condiciones de los judíos, que llegaron a su mejor momento con la conquista italiana del país, en 1911. A partir de 1938 las medidas racistas del régimen de Mussolini trajeron un rápido y profundo deterioro de su situación: los judíos fueron despedidos de los cargos públicos y expulsados de las escuelas. Sin embargo, todavía en 1941 un 25 por ciento de los habitantes de Trípoli eran judíos, una de las proporciones más altas del mundo, y funcionaban 44 sinagogas.

 

En 1942 los nazis, en su avance por el norte de África, ocuparon el barrio judío de Bengazi, saqueando sus negocios y deportando 2000 judíos a través del desierto a campos de trabajo; más de un quinto de estas personas perecieron. El fin de la guerra no trajo la paz: en noviembre de 1945, un pogromo en Trípoli causó la muerte a más de 140 judíos y heridas a muchos otros; casi todas las sinagogas fueron saqueadas, además de cientos de tiendas y hogares.

 

Otros ataques violentos inspirados por ultranacinalistas y fanáticos musulmanes, tuvieron lugar tras la declaración de la independencia de Israel, en 1948, aunque esta vez la comunidad estaba preparada con grupos de autodefensa y “solo” murieron 12 personas. Pero el deterioro de la situación motivó que la gran mayoría de los judíos emigrara: entre 1948 y 1951, cuando Libia logró su independencia, casi 31.000 de los 38.000 judíos libios llegaron a Israel.

 

En 1958 las instituciones judías fueron disueltas por el gobierno, y poco después se retiró la ciudadanía libia a casi todos los judíos que quedaban, que para 1967 eran unos 7000. La Guerra de los Seis Días produjo renovados ataques contra la comunidad, que causaron 18 muertes. El rey Idris otorgó permiso para que los judíos abandonaran “temporalmente” el país; la marina italiana ayudó en la evacuación de más de 6000 personas hacia Roma en un mes, quienes debieron dejar atrás sus hogares y negocios. La mayor parte de estos refugiados se dirigió luego a Israel y Estados Unidos.

 

Cuando comenzó el régimen de Gadafi, en 1969, todas las propiedades judías fueron confiscadas y las deudas con judíos se declararon inválidas; los cementerios hebreos fueron arrasados, y las sinagogas fueron convertidas en mezquitas. En poco tiempo los pocos cientos de judíos restantes lograron huir del país.

 

La última persona judía en Libia fue Rina Debach, de 80 años de edad, quien estaba en un asilo de ancianos y fue trasladada a Roma en 2004.

Fuentes: Wikipedia.org / Jewishvirtuallibrary.org. Versión NMI

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